EEUU-Marruecos

A principios de 2003, cuando estaba a punto de lanzar su guerra contra Irak, la administración Bush le propuso al Reino de Marruecos un TLC bilateral. Marruecos aceptó, y las negociaciones se iniciaron formalmente a principios de 2003 y culminaron cerca de un año más tarde. El texto del acuerdo fue aprobado por el Congreso estadounidense en julio de 2004. El Parlamento de Marruecos lo aprobó asimismo en enero de 2005. A pesar de las diferencias de opinión de ambos gobiernos con respecto a la aplicación del acuerdo en el Sahara Occidental, el TLC entró en vigor el 1 de enero de 2006.

El TLC de EEUU y Marruecos ha sido polémico e importante por varias razones.

En primer lugar, porque a pesar de su nombre, la iniciativa en su conjunto poco tiene que ver con el comercio. El objetivo principal de Estados Unidos es aumentar su influencia (léase control) en el mundo árabe e introducir así una cuña que socave su unidad. El acuerdo con Marruecos fue propagandeado por el gobierno estadounidense en Washington como el primer paso en pos de un TLC de amplio espectro con el Medio Oriente. Cualquier acuerdo regional de ese tipo sintetizaría las líneas principales de la política de Estados Unidos en el Medio Oriente: “democratizar” los gobiernos de los países árabes, abrirlos a la penetración estadounidense y neutralizar eventualmente cualquier hostilidad contra el Estado de Israel. Marruecos constituye ahora un socio complaciente en ese proceso.

En segundo lugar, las proyecciones en términos de consecuencias sociales y económicas del acuerdo para Marruecos eran directamente sombrías. Varios estudios demostraban que el impacto del TLC en Marruecos sería marginal en el mejor de los casos, y en el peor de los casos perjudicial —aumentando la pobreza. Se estaba negociando una amplia gama de temas sensibles: la apertura del mercado marroquí a las importaciones de trigo de Estados Unidos, reglas de origen para las exportaciones de textiles marroquíes a Estados Unidos, los precios de los medicamentos y otros temas más. A pesar del hecho que los negociadores marroquíes efectivamente consiguieron establecer algunas salvaguardias transitorias con respecto al trigo y la amenaza de las reglas de origen, el mensaje subyacente era de que sin un flujo importante de dinero de la cooperación para el desarrollo proveniente de Estados Unidos, el Reino de Marruecos no podría cumplir con sus nuevos compromisos sin que ello implicará graves costos sociales. En pocas palabras, la relación costo-beneficio para Marruecos era claramente negativa.

En tercer lugar, las negociaciones contaron con niveles importantes de oposición en Marruecos. Diversas agrupaciones sociales, políticas y del mundo de las artes, la agricultura y la comunidad científica, e incluso algunas agrupaciones de empresarios industriales se movilizaron en torno a una gama de problemas nuevos que el TLC planteaba. Uno de ellos era el acceso a los medicamentos, que sería socavado por las normas del acuerdo relativas a los derechos de propiedad intelectual. Otro de los temas fue la erosión del pluralismo cultural y la inminente amenaza de transferencia de los medios de comunicación marroquíes y otros sectores de la cultura a Walt Disney, la Voice of America y CNN. Otro problema de índole más general fue la impermeabilidad constante de la administración marroquí a los reclamos de consulta, debate y participación y sus oídos sordos ante cualquier cuestionamiento –viniera éstos de las calles (las protestas de los activistas contra el SIDA y los productores cinematográficos fueron violentamente reprimidas), el Parlamento (los partidos de la oposición tuvieron que organizar sus propias audiencias con las ONG sobre el anteproyecto del tratado) o el sector empresarial (la industria farmacéutica marroquí estaba disgustada porque había sido excluida del proceso). Los únicos que estaban contentos con todo el asunto en Marruecos parecían ser el grupo selecto de personas que conformaban el equipo negociador.

Tras dos años de aplicación del TLC, el balance comercial positivo de Estados Unidos con Marruecos se había multiplicado exponencialmente de US$ 85 millones en 2005 a casi US$ 735 millones en 2007. Más recientemente, el secretario general del ministerio de Marruecos para el comercio, la industria y las nuevas tecnologías, dijo que el acuerdo no había cumplido con las expectativas y que las exportaciones marroquíes hacia los EE.UU. se mantuvieron débiles, en parte porque los EE.UU. no había facilitado la entrada de algunos productos agrícolas .

última actualización: mayo de 2012


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