Colombia: TLC con Canadá. Otra dosis del mismo veneno

RECALCA, Bogotá, Julio 11 de 2007.

Durante la Cumbre del G8, en Alemania en junio de este año, Harper sorprendió aún a sus propios funcionarios al anunciar un viraje de la política de cooperación canadiense, para enfatizar relaciones con América Latina y el Caribe. El anuncio fue hecho después de una reunión con Bush, en la que además anunció la gira. Canadá espera negociar Tratados de Libre Comercio con El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, República Dominicana, Perú y Colombia, ‘curiosamente’ países con los que Estados Unidos tiene o está negociando un TLC.

Los gobiernos esperan que las negociaciones inicien este mismo mes y concluyan en seis rondas. Los temas a tratar son exactamente los mismos del TLC con Estados Unidos. Según el Ministro de Comercio de Canadá, David Emerson, Colombia y Perú representan “mercados establecidos y crecientes para los exportadores e inversionistas canadienses” y un TLC tendrá “significativos beneficios comerciales para muchos sectores de la economía canadiense, incluyendo un amplio rango de la agricultura y agro-alimentos como: trigo, legumbres, frutas y vegetales congelados, alimentación animal y carnes. Equipos para minería e hidroeléctricas, tecnología para comunicación financiera e informática”.

En el año 2006, Colombia tuvo una balanza comercial deficitaria con Canadá de 225 millones de dólares. El 73% de nuestras exportaciones totales corresponden a café, carbón y flores, mientras el 50% de las exportaciones industriales son azúcar y productos de café. El 70% de las importaciones provenientes de Canadá corresponden a productos industriales: metalúrgica, química básica, papel, maquinaria y equipo, y camiones. Este esquema comercial se reforzaría con un TLC en el cual se mantiene la especialización de Colombia en productos tropicales y mineros para importar bienes manufacturados y maquinaria.

Harper es un importante líder de la derecha canadiense, alineado con la política de Bush: apoyó la invasión a Iraq en 2003, a Israel en la guerra del Líbano en 2006 y endureció su política de migración, en lo que se ha llamado “la importación de medidas represivas de estilo estadounidense”.

La intención del gobierno de Álvaro Uribe de firmar un TLC con Canadá van encerrando a Colombia en la jaula del “libre comercio” en la cual se paraliza la capacidad del Estado de promover el desarrollo, se abandona la producción de alimentos esenciales, se deshecha la industrialización y se quiere insertar a Colombia en la economía mundial por medio de la superexplotación de mano de obra barata. Un TLC con Canadá tendría como piso el texto ya firmado con Estados Unidos y significa la construcción paulatina de un ALCA que ya fue rechazado por los pueblos del continente.

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  • Colombia: TLC con Canadá. Otra dosis del mismo veneno8-June-2008 | PAULANCA

    Por favor, este artículo menciona tangentemente la realidad, antes bien la capacidad y la amplitud de comercio abre las puertas de más posibilidades comerciales, otra cosa es el conformismo criollo manipulado políticamente. La queja del TLC le pasa lo mismo que a la reelección, entre más digan "no a la reelección", el pueblo democráticamente le dice ¡Siga adelante Presidente Alvaro Uribe!. Un TLC genera mayor compormiso por parte de los industriales colombianos, o se ponen las pilas o se las ponen, de lo contrario su mala calidad los sacará del mercado. El rebelde sin cuasa se escuda en subjetividades.

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  • Colombia: TLC con Canadá. Otra dosis del mismo veneno14-December-2007 | Un colombiano responsable

    Me resiste a creer que exita un nivel de ingnorancia colectivo tan alto, esto debe ser obra de unos pocos que además no creo que ignoren todos los beneficios del libre comercio, sirviendo a intereses particulares en detrimento del bien común.

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