El Acuerdo de Libre Comercio UE-Japón (JEFTA), otro tratado opaco y antidemocrático

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El Acuerdo de Libre Comercio UE-Japón (JEFTA), otro tratado opaco y antidemocrático

Por UGT | 5-7-17

UGT denuncia que la Comisión Europea intenta acelerar la firma de un nuevo tratado de libre Comercio, esta vez entre la UE y Japón, sin la participación de la ciudadanía. El sindicato muestra su preocupación porque atenta contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

La Unión General de Trabajadores muestra su preocupación ante el acuerdo de libre comercio Unión Europea-Japón (JEFTA) que, tal y como sucedió con el CETA, adolece de falta de transparencia y rigor democrático.

Ante la celebración de la Cumbre Unión Europea-Japón el próximo 6 de julio, cuyo eje principal será la aceleración de la firma de este acuerdo, UGT denuncia el pésimo ejemplo, nuevamente, de cómo las promesas de mayor información e introducción de principios fundamentales sobre derechos de los trabajadores y las trabajadoras se incumplen por parte de la Comisión Europea (CE).

A pesar de que la presión de la sociedad civil, representada por organizaciones sindicales, ecologistas, consumidores, etc. hizo que la CE elaborase una estrategia sobre comercio e inversión ("Comercio para todos"), en la que decía haber aprendido importantes lecciones, escuchado la voz de los ciudadanos y ciudadanas europeos y abogaba por ser más transparente en las negociaciones, la institución sigue demostrando que el comercio que promueve y la forma en la que lo hace está muy lejos de cumplir sus propios compromisos públicos y abunda en seguir desinformando a los interlocutores sociales y no promover el debate entre la ciudadanía.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) y la Confederación Sindical japonesa RENGO ya adoptaron un posicionamiento conjunto sobre el JEFTA hace dos años. En éste se pedía mayor transparencia, mecanismos de consulta a los interlocutores sociales y acceso proactivo a la documentación usada en las negociaciones. Pero la CE no sólo ha desoído la petición de la representación de más de cuarenta y cinco millones de trabajadoras y trabajadores, sino que intenta acelerar el proceso de negociación y firma del acuerdo JEFTA siguiendo la tónica de lo que hizo con el CETA.

Además, UGT recuerda que al contrario que los Estados miembros de la UE, que han ratificado los ocho Convenios Fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Japón sigue sin hacer lo propio con el 105 (trabajo forzoso) o 111 (antidiscriminación). Según las filtraciones publicadas por Greenpeace Países Bajos nada hay sobre estos convenios fundamentales o sobre la agenda del Trabajo Decente de la OIT, que incluye asuntos tan básicos como la protección social e igualdad salarial, por no hablar de un tema tan trascendental en la agenda de la OIT como El futuro del Trabajo.

La CE y muchos gobiernos (como el español) siguen siendo más partidarios de acuerdos comerciales bilaterales, que quedan muy lejos de sus compromisos con la sociedad y de abundar en el multilateralismo que dicen defender ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). De hecho, el JEFTA, el CETA o el TTIP se contraponen a esa idea de globalización que predican ante las cámaras y siguen dándole forma a un modelo de economía en la que se continúa otorgando prebendas a las grandes corporaciones, preparando el terreno para que los Servicios Públicos se pongan en venta o queden desprotegidos ante la ambición liberalizadora, o recalificando el patrimonio exclusivo de las personas –como lo son su privacidad y datos personales- en un bien de mercado. Todo ello marcado por el secretismo, la indiferencia hacia la población europea, y las promesas incumplidas.

La Comisión Juncker y el gobierno de nuestro país (así como los que defienden de hecho estas formas de comercio: nos permitimos aquí recordar que la semana pasada Partido Popular, Ciudadanos, PDeCAT, PNV, UPN, Foro Asturias y Coalición Canaria votaron a favor de la ratificación del CETA en el Parlamento) son responsables de dejar que la globalización funcione como un tsunami ante una ciudadanía cada vez más desprotegida, en vez de gobernar aquélla y darle forma para que resulte beneficiosa para nuestro país y para el resto del mundo.

Por todo ello, UGT vuelve a afirmar su compromiso con un comercio libre, justo y sostenible como factor fundamental de crecimiento económico, enriquecimiento social e incluso impulsor democrático, y sostiene que la globalización es una oportunidad defendible y aprovechable, siempre y cuando esté sometida a una gobernanza democrática.

Las economías mundiales están creciendo. Pero esta forma de entender el comercio es diametralmente opuesta al mal llamado "libre comercio", que sólo ha conseguido aumentar la desigualdad entre los pocos que más tienen y los muchos y muchas que cada vez tienen menos, castigar el medio ambiente, acabar con los recursos, otorgar beneficios a los grandes, olvidarse de los trabajadores y las trabajadoras y violar los más mínimos estándares democráticos.

En este sentido, el sindicato seguirá trabajando con organizaciones sindicales europeas y japonesas para denunciar la falta de ética de la CE, exigirle, junto con numerosas organizaciones de la sociedad civil, que respete los compromisos adquiridos ante la sociedad europea e introducir mecanismos de defensa de los derechos de las personas, sean éstos laborales, sociales, sanitarios, o todos aquellos que afecten al bien común de la ciudadanía.

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