Entrevista con Guy Marius Sagna

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Entrevista con Guy Marius Sagna

5 de enero de 2017

Guy Marius Sagna, Coordinador de la Coalición nacional senegalesa “No a los AAE” nos habla de dos proyectos de libre comercio en relación con África: los Acuerdos de asociación económica (AAE, mejor conocidos como EPA, por su sigla en inglés) y la Zona continental de libre comercio (ZLCC).

¿En qué consisten los AAE?

Se trata de acuerdos económicos que están siendo negociados por la Unión Europea (UE) y los países de África, Caribe y Pacífico (ACP). Son diferentes acuerdos, puesto que la UE ha preferido dividir en bloques todas estas regiones, como África oriental o África del Sur. En África occidental, el objetivo de la UE es permitir que el 70% de sus mercancías entren a la región sin pagar aranceles, lo que conllevaría una pérdida de ingresos aduaneros para los países de África occidental. Se estima, por ejemplo, que Senegal perderá 75 mil millones de francos CFA por año, y 240 mil millones a partir del vigésimo año. Estas pérdidas provocarán una reducción de los presupuestos dedicados a la educación, la salud o la seguridad. Ahora bien, estos países se enfrentan con retos alimentarios, sanitarios y de seguridad. Además, estas mercancías europeas se volverán mucho más competitivas de lo que ya son ahora, con relación a las mercancías locales. Esto ocasionará el cierre de pequeñas y medianas empresas e industrias y despidos económicos, así como el empobrecimiento de nuestros campesinos. Es de esperar, pues, una intensificación de la crisis migratoria.

¿Quién se beneficia de estos acuerdos?

La Unión Europea es el único beneficiario. Esta supresión de los aranceles para las mercancías europeas en África occidental no es otra cosa que una subvención disfrazada a favor de las empresas europeas. Para poner los AAE en su contexto, cabe notar que, estos diez o quince últimos años, los países de la UE han sufrido una reducción drástica de sus cuotas de mercado en África subsahariana a favor de los países llamados “emergentes”; es en particular el caso de Francia en sus antiguas colonias. En realidad, el AAE es la solución que encontró la UE, con Francia y Alemania como locomotoras, para poner fin a esta pérdida y recuperar cuotas de mercado a los Estados Unidos y a los países “emergentes”. La crisis lechera en la Unión Europea es un buen ejemplo de esto. En Francia, desembocó en una lucha por parte de los productores de leche y también en un malestar general. Hoy en día, en Francia, se estima que se han suicidado seiscientos agricultores. Entonces, este malestar social en la UE requiere medidas. Nosotros, en la Coalición nacional “No a los AAE”, somos solidarios de la lucha justa y legítima de los agricultores europeos; sin embargo, no queremos que estos suicidios franceses, alemanes o españoles se conviertan en suicidios en Benín, Senegal o Gambia.

¿Qué contesta a los que afirman que los AAE también permitirán a las empresas africanas aumentar el volumen de sus exportaciones hacia la UE?

¿Aumentar el volumen de sus exportaciones? Lo dudo. Actualmente, los países africanos se benefician de la iniciativa “Todo menos armas”, que les permite exportar sus mercancías sin pagar aranceles. Además, la mayoría de los países de África occidental forman parte del grupo de países menos adelantados (PMA). Estos países, ¿se convirtieron en mayores exportadores gracias al “Todo menos armas”? ¡No! Nuestros países no consiguieron imponerse en el mercado europeo porque, más allá de las barreras tarifarias, existen barreras no tarifarias que impiden que nuestros campesinos y pequeñas y medianas empresas/industrias se impongan en la UE. Con los AAE, la cosa solo se puede poner peor. Los Estados ni podrán apoyar las empresas locales debido a los recortes presupuestarios que mencioné antes. Por consiguiente, un país como Senegal, y once de los dieciséis países no tienen ningún interés en firmar el AAE.
Precisamente Costa de Marfil y Ghana ya firmaron el AAE intermedio. ¿Qué consecuencias puede tener esto sobre la integración en África occidental?
En realidad, los AAE juegan en contra de la integración africana. Solo basta con averiguar lo que esto acarrea. Ghana y Costa de Marfil, que no forman parte del grupo de países menos adelantados, son víctimas de un chantaje y se ven amenazados con pagar aranceles en las mercancías que entran a la UE, lo que hace que sean menos competitivos con relación a unos países asiáticos o suramericanos, por ejemplo.

¿Le parece entonces que estos AAE tienen resabios a neocolonialismo?

¡Por supuesto! Estos acuerdos fueron precedidos por los planes de ajuste estructural, que imponían a nuestros países, por medio del FMI y el Banco mundial, una mayor liberalización y una apertura de nuestros mercados. Se puede hablar de un plan de división internacional del trabajo con vistas a transformar nuestros países “subdesarrollados” en consumidores de mercancías procedentes de otros países que desempeñan un papel de productor en esta división. El AAE viene reforzando este proceso, que empobrecerá aún más nuestros países.

¿En qué fase se encuentra la lucha contra los AAE en Senegal y en África occidental en general?

En realidad, hubo dos fases en la lucha contra los AAE. De 2002-2003 a 2007-2008, la relación de fuerzas estaba a favor de los abolicionistas. Sin embargo, tras varios sucesos en la subregión, en particular cuando se marcharon varios presidentes que movilizaban los recursos del Estado y los pueblos en contra de los AAE, la relación de fuerzas se invirtió. Hoy en día está a favor de mantener y aplicar los AAE, debido al auge de regímenes como él del Presidente Macky Sall, en Senegal, que incluso desempeñaron un papel de facilitadores. Hasta ahora, Macky Sall y su gobierno han adoptado, sobre el tema de los AAE, la misma posición poco gloriosa que la de los tiradores senegaleses al servicio de los imperialistas, como durante los tiempos de la colonia.

¿Consiguen movilizar a la población?

La lucha contra los AAE se ha vuelto muy complicada. Durante la fase en que los gobiernos estaban en contra de los AAE, ciertos empresarios dirigían las coaliciones “No a los AAE”. En Senegal, el Presidente del CNP, Baïdy Agne, encabezaba la coalición. Sin embargo, desde que los Estados se pronunciaron en contra, ningún empresario alza la voz ni participa en la movilización contra los AAE, a causa de los riesgos de represalias. Muchos mercados se atribuyen de manera arbitraria por lo que las empresas que se posicionen en contra de los acuerdos podrían verse privadas de mercados públicos. Por consiguiente, son los militantes de las asociaciones o de los sindicatos y los movimientos políticos quienes articulan la movilización. Además, a pesar del contexto muy duro, hemos observado en el 2016 que fueron muchos más los ciudadanos de África occidental quienes quisieron ser informados y se movilizaron en contra de los AAE. Por ejemplo, intelectuales, políticos o diputados firmaron peticiones en contra de los acuerdos. Además, un número cada vez mayor de ciudadanos, tanto en las ciudades como en el campo, piden que se organicen conferencias en contra de los AAE, quieren comprenderles mejor e involucrarse más. Y un ejemplo de esto será el sábado 7 de enero próximo cuando organizaremos, junto con otros militantes asociativos, una concentración en contra de los AAE y el franco CFA.

Otro proyecto de libre comercio, la Zona continental de libre comercio (ZLCC), está siendo negociado por la Unión africana. ¿Cuál es su objetivo?

En primer lugar, cabe destacar que la ZLCC y los AAE están vinculados. Ambos procesos se caracterizan por ser anti-democráticos. La UE realizó al menos tres estudios de impacto sobre los AAE cuyos resultados no quiso publicar hasta ahora. Estos estudios de impacto demuestran en realidad lo poco favorables que pueden ser los AAE. Igual que con el proyecto de zona continental, que fue adoptado en el 2012 y debe ser implementado antes del 31 de diciembre de 2017, muy pocas son las personas quienes disponen de información ya sea en Senegal, Benín, Togo, Níger u otro. Además, el proyecto de ZLC es cómplice del AAE. Tiene como objetivo crear un mercado continental a través de una liberalización total. Aplicar la ZLCC sería entonces aplicar una especie de doble AAE o de doble liberalización.

¿Quién se beneficiará de esta zona continental?

Habrá dos categorías de beneficiarios. Por un lado, los grandes peces africanos van a comerse a los pequeños, o sea los grandes capitales van a aplastar las pequeñas parcelas campesinas y las pequeñas y medianas empresas/industrias. Ahora bien, nos oponemos a que Senegal aplaste a Gambia, Ghana a Níger o África del Sur a Lesoto. Hago las mismas críticas en contra de la UE. Existe un desequilibrio y es imposible hacer competir en un mismo ring países pobres con otros con un PIB de millones de dólares. Por otro lado, en cuanto al segundo beneficiario, se vuelve a encontrar a la UE y a las demás economías, puesto que, en realidad, aplicar la ZLCC sería volver a abrir otro camino grande a las multinacionales de la UE, Estados Unidos, China, etc., después de los AAE.

Hay quienes afirman que la zona continental podría favorecer la integración económica africana, reforzando, por ejemplo, el comercio entre países africanos. ¿Qué opina?

Es importante tener un mercado común y estaríamos dispuestos a apoyar un proyecto que iría en este sentido. Pero el problema es que esta zona de libre comercio continental pone por delante valores tales como la competitividad o la competencia. Ahora bien, poner por delante el libre comercio significa aplicar un esquema cuyas consecuencias hemos podido comprobar en otras regiones, como en la UE o los Estados Unidos. Pensamos más bien que hace falta instaurar mercados con otros valores, como la solidaridad y la complementariedad. En concreto, existe una lucha entre dos modelos: él del ALBA [la Alternativa bolivariana para las Américas, que se enfoca en promover la integración regional de América latina con base a unos valores y objetivos opuestos al imperialismo, nota del editor] y él de la ALCA [Area de libre comercio de las Américas, que es un intento, por parte de Estados Unidos, de extender el TLCAN a 34 países del hemisferio occidental, nota del editor]. El proyecto liberal apoyado por Estados Unidos y Canadá pone por delante el libre comercio, o sea el aplastamiento de los pequeños capitales por los grandes. Frente a este modelo, él del ALBA, apoyado por Cuba y Venezuela, constituye un sistema de integración alternativo, que pone de relieve la complementariedad y la solidaridad de las economías. Dentro de este modelo, un país con un sector agrícola fuerte no puede aplastar a otro país con un sector agrícola débil hasta hacerlo desaparecer y hacer que este país se vuelva completamente dependiente del mercado más fuerte, creando así aún más pobreza y desempleo. Por último, y esto también vale para los AAE, solo se habla de libre circulación de los bienes y nunca de libre circulación de las personas. Ahora bien, lo que va a ocurrir es que la pobreza y el desempleo inducidos por este libre comercio provocarán una intensificación de la crisis migratoria.

Entrevista realizada por bilaterals.org


source: bilaterals.org