La falta de proyecto de nación en las renegociaciones del TLCAN

La falta de proyecto de nación en las renegociaciones del TLCAN

Por Arturo Huerta González | 23-8-17

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En la primera ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se presentaron todos los temas principales, para que se manifestaran las diferencias existentes entre los tres países.

En el tema de las reglas de origen (que determina el componente agregado de la región en el producto que está libre de aranceles en su comercialización entre ellos) el representante comercial de Estados Unidos (EU) dejó muy claro que quieren aumentar dicho componente hasta 80 por ciento, y sobre todo el de origen estadounidense en el sector automotriz. México se ha opuesto a ello, señalando que se afectaría la competitividad de la región. Tal postura evidencia que no hay política industrial de México para aumentar el valor agregado nacional y la productividad de lo que el país exporta, sino prefiere seguir manteniendo la cadena de suministro que proviene de China y Asia para reducir costos. Ante la falta de política industrial, se pronuncia como alternativa al suministro proveniente de China, por que fluya mayor inversión extranjera para que produzcan dichos insumos internamente, o importarlos de Estados Unidos, si ellos no frenan las exportaciones del país hacia su mercado. La defensa de lo nacional por parte del gobierno no está presente. Está por mayor extranjerización del sector industrial, así como por mayor libre comercio, que nos llevaría a reducir el superávit de comercio exterior con Estados Unidos, lo que implicaría menor crecimiento económico, como mayor déficit de comercio exterior total y de cuenta corriente, lo cual plantearía problemas de cómo financiarlo.

Otro tema importante a comentar es el capítulo de servicios financieros que no estaba incluido desde el inicio del Tratado, debido a que Estados Unidos tenía leyes regulatorias que lo impedían, y después de su derogación, es que el gobierno de dicho país introdujo dicho capítulo en las renegociaciones actuales y el gobierno mexicano, lo introdujo también, para ser bien vistos por dicho gobierno. El problema es que ello le abre y facilita la mayor participación de los grandes bancos estadounidenses en el mercado financiero local, donde de hecho algunos de ellos ya participan, y vendrían a impulsar mayor desregulación financiera y prácticas especulativas que han desestabilizado y generado las crisis recurrentes en el sector financiero y en las economías.

El gobierno mexicano se ha pronunciado a su vez para que el tema de la agricultura no se toque en la renegociación, debido a que considera que dicho sector trabaja bien con los acuerdos existentes. Tal postura refleja que no hay política agrícola ni interés para alcanzar la autosuficiencia y seguridad alimentaria. No le importa al gobierno que seamos importadores de granos básico, esenciales para la dieta alimentaria del mexicano, sino que opta por seguir favoreciendo a las exportaciones de hortalizas y frutas que son las que generan el superávit en dicho sector, donde son las grandes empresas nacionales e internacionales las que controlan dichas exportaciones, y en cambio el grueso de los campesinos y productores agrícolas que se ubican en la producción de maíz, trigo, frijol, soya, arroz y demás granos básicos, seguirán siendo desplazados y descapitalizados por las importaciones de dichos productos.

En el tema salarial, tanto Estados Unidos, como Canadá, están por que no prosigan los bajos salarios existentes en México, debido a que ello es la causa de que sus empresas emigren hacia nuestro país para abaratar costos, a costa de perder ellos crecimiento económico y menor generación de empleo. El gobierno mexicano se niega a aceptar tal demanda, debido a que implicaría recibir menos flujos de inversiones, lo que reduciría la producción y las exportaciones. El gobierno se aferra a mantener la ventaja competitiva que dan los bajos salarios para seguir con la estrategia de crecimiento hacia fuera, a pesar que ésta no se ha traducido en mayor crecimiento económico, ni en mayor empleo, ni bienestar para la mayoría de la población. En vez de pronunciarse por políticas proteccionistas a favor de la producción nacional y del empleo, y por mayores salarios para así crecer hacia el mercado interno y lograr una dinámica menos vulnerable y dependiente del exterior, se insiste en una estrategia fallida que perpetúa el estancamiento, la extranjerización y la desigualdad del ingreso y de la riqueza. No hay Proyecto de Nación alguno detrás del gobierno mexicano, sino el de seguir entregando el país al capital internacional.