Estados Unidos y Nicaragua: limosnas con escopeta

29-4-10

Estados Unidos y Nicaragua: limosnas con escopeta

Por Alfredo G. Pierrat

Managua, 29 abr (PL) La sabiduría popular es rica en frases que resumen de manera lacónica y llenas de significado situaciones que los humanos, y también los países, enfrentan a lo largo de la vida.

Una de esas frases, conocida en toda América Latina, hace referencia a la relación que personas o países sostienen con supuestas amistades, a veces más peligrosas que los enemigos declarados. "Con amigos como ese, ¿para qué queremos enemigos?", dice.

Y esa sentencia se puede aplicar sin temor a dudas a la relación de pretendida amistad que Estados Unidos mantiene hacia Nicaragua.

Para demostrarlo sobran ejemplos y el más reciente lo protagonizó -una vez más- el embajador de Washington en Managua, Robert Callahan, durante los encuentros efectuados el miércoles último en esta capital para celebrar el cuarto aniversario de la entrada en vigencia para Nicaragua del tratado de libre comercio con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta, por sus siglas en inglés).

La ocasión sirvió, además, para el lanzamiento oficial de un programa que estimulará con un fondo de unos 11 millones de dólares la capacidad exportadora de pequeñas y medianas empresas nicaragüenses, patrocinado por la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), entidad conocida por su política subversiva en países cuyos gobiernos no son del agrado de Washington.

Sin embargo, Callahan condicionó esa ayuda -y eventualmente otras- a una mayor transparencia del gobierno sandinista en el manejo de la economía nacional y al establecimiento de "reglas claras".

Concretamente, Callahan, pupilo de John Negroponte en Honduras y en Iraq y ex funcionario de la oficina del director de Inteligencia Nacional en Washington, exigió al gobierno nicaragüense explicar qué hace con la ayuda financiera entregada al país por Venezuela a través de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Para el diplomático, esa falta de transparencia es un problema para su gobierno, pues "nosotros francamente no sabemos donde está y adonde va" esa ayuda.

Según dijo, en Washington se está discutiendo actualmente la eventual aprobación de un "waiver" para la continuidad del programa de cooperación bilateral con Nicaragua, que es ejecutado a través de la USAID.

Explicó que la decisión está sujeta a una ley aprobada por el Congreso la cual establece que todo el presupuesto de un gobierno receptor de ayuda debe ser transparente y en el caso de Nicaragua el tema de la cooperación venezolana "es lo que más preocupa".

Es necesario aclarar que el argumento de la supuesta falta de transparencia para presionar al gobierno sandinista no es iniciativa de Callahan, pues las primeras menciones al tema las hizo el subsecretario de Comercio estadounidense, Walter Bastian, quien se encuentra desde el martes en Managua para explorar el clima de inversiones y asistir a los actos por el anivesario del DR-Cafta.

Lo cierto es que, una vez más, un enviado de Estados Unidos y el embajador de ese país aquí, tratan de dar lecciones a Nicaragua de lo que debe hacer, ya no en política, como lo han hecho antes congresistas y funcionarios, sino esta vez en la organización de la economía nacional.

Limosnas con escopeta, expresa otra conocida frase del riquísimo acervo popular latinoamericano, que se aplica como anillo al dedo en esta ocasión.

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source: Prensa Latina