ALBA: Lo que no quiere la oligarquía golpista hondureña

6-7-09

ALBA: Lo que no quiere la oligarquía golpista hondureña

Por Mariela Pérez Valenzuela

Con una población estimada en unos 7,5 millones de habitantes, Honduras, uno de los países más pobres de Centroamérica, podría revertir esa condición con su adhesión a la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA), a la que pertenece junto a otras ocho naciones, a lo que se oponen los oligarcas golpistas que derrocaron al presidente constitucional Manuel Zelaya el 28 de junio último.

Para el Mandatario hondureño, con el ALBA (a la que se adhirió el país en el 2008) se abren nuevas oportunidades para el país, para los pobres de la región. Manteniendo los esquemas tradicionales no saldremos adelante. Los planes unionistas promovidos por Venezuela son una nueva respuesta a viejos problemas que no tuvieron soluciones con las estructuras actuales en casi todas las naciones de América Latina.

El presidente tiene razones suficientes para esta afirmación. El Tratado de Libre Comercio (TLC) suscrito hace varios años por Honduras con Estados Unidos (al igual que el resto de Centroamérica, con excepción de Costa Rica) no ha traído mejorías para el pueblo, que rechazó la suscripción de ese acuerdo, concretado a sus espaldas.

Cerca del 90 por ciento de la población hondureña es mestiza, el siete por ciento es indígena, el dos por ciento negra y el uno por ciento de origen europeo. De ese total, la mitad vive en el campo y la otra mitad en las ciudades.

Un informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) presentado por el Sistema de las Naciones Unidas en Honduras en el 2007 reveló que por cada 100 hogares hondureños, 62 continúan sin los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimenticias y otros requerimientos básicos, como vivienda, educación, salud y transporte.

A ello se suma que cerca de un millón y medio de niños no asiste a la escuela; el analfabetismo afecta al 25 por ciento de la población; la mortalidad infantil es de 42 por ciento por cada mil nacidos vivos y más del 27.4 por ciento de los pequeños se encuentran en estado de desnutrición crónica.

A diferencia de los TLC, con los que Estados Unidos pretende anexarse las débiles economías centroamericanas, el ALBA, surgido en el 2004 por Cuba y Venezuela, se basa en la solidaridad y la cooperación entre los pueblos, y se ha convertido en una alianza fortalecida políticamente.

Así lo demostró cuando se convirtió en la primera organización regional en condenar el golpe de Estado perpetrado contra el presidente Manuel Zelaya el 28 de junio último y exigió su restitución inmediata.

Zelaya fue víctima de un golpe fascista, el mismo día que estaba prevista una consulta popular en el país para que la ciudadanía hondureña expresara su acuerdo o no con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, acuerdo que desde un inicio fue rechazado por los partidos políticos opuestos al Gobierno.

Al mandatario sectores de la oposición lo acusan de seguir los pasos de gobiernos progresistas como Ecuador y Bolivia que ya modificaron su Constitución Nacional.

Nación eminentemente agrícola, Honduras ha sufrido en los últimos años el impacto destructivo de fenómenos climatológicos, sin la existencia de estructuras para proteger a su población. Sin embargo, la situación empezó a cambiar con su incorporación al ALBA.

Una muestra de lo anterior son los recursos recibidos del Banco del ALBA para ayudar a la reconstrucción de viviendas dañadas durante el terremoto que afectó a ese país, con un saldo de siete fallecidos, decenas de heridos y cientos de casas destruidas total o parcialmente.

El gobierno también ha podido solventar la crisis energética gracias a Petrocaribe, de la que es miembro, junto a otras 17 naciones.

Al igual que otros países latinoamericanos y caribeños Honduras recibe petróleo venezolano con facilidades de pago, acuerdo que no ha dejado de cumplir Caracas, incluso cuando el precio del barril del llamado oro negro se disparó y superó los 120 dólares.

Petrocaribe constituye una iniciativa del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para cooperar con los países de menos recursos y carentes de hidrocarburos, bajo los principios de solidaridad y trato diferenciado.

Según el Secretario de Agricultura y Ganadería (SAC), Héctor Hernández, con el ingreso de Honduras a Petrocaribe — uno de los instrumentos integracionistas del ALBA—, los ahorros que se generen del acuerdo serán destinados a inversiones para la recuperación económica, entre las cuales sobresalen los proyectos productivos en los renglones agropecuario, forestal y viviendas.

Mediante Petrocaribe, Caracas entrega a los países firmantes del acuerdo unos 200 mil barriles diarios de crudo y derivados bajo condiciones favorables de pago, con precios justos, alejados de los vaivenes del mercado internacional. En estos momentos, y ante el golpe fascista, Venezuela anunció que cortó el suministro a Honduras que recibe mediante Petrocaribe.

En la actualidad Honduras lleva a cabo una campaña de alfabetización con la colaboración de asesores cubanos y venezolanos, con el método de alfabetización cubano Yo sí Puedo, de probada eficacia en el aprendizaje.

Para culminar la alfabetización de casi un millón de hondureños en enero de 2010, Caracas donó 10 millones de dólares como parte del ALBA para que se completen los recursos necesarios para lograr este objetivo.

También miles de hondureños se han beneficiado de la Operación Milagro, un proyecto cubano-venezolano para atender de diferentes afecciones oculares a pacientes sin recursos.

Recientemente el gobernante hondureño criticó a los contrarios al ALBA, a raíz de la llegada a su país de equipos agrícolas donados por Venezuela en el marco de ese mecanismo de integración regional.

Zelaya reiteró su compromiso con el pueblo y criticó al Consejo Hondureño de la Empresa Privada, una de las instituciones opuestas al recibo de los 100 tractores enviados por Caracas.

Muchos empresarios, dijo, creen que van a perder sus negocios si proveemos maquinarias a los campesinos.

El mandatario afirmó tener suficiente dignidad e independencia para enfrentarse a quién sea con tal de que las acciones vayan en favor del pueblo, al tiempo que calificó de muy reaccionario al gobernante Partido Nacional.

Expresó que esta donación significa que perdieron la batalla los sectores políticos y empresariales de Honduras que criticaron sus relaciones con el presidente Chávez, y su adhesión al ALBA, mecanismo al que también pertenecen Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda.

Criticó que las potencias como Europa y los Estados Unidos subsidian su agricultura y distorsionan los mercados libres, afectando a los pequeños productores campesinos de los países en vías de desarrollo.

Tenemos financiamiento, crédito, apoyo tecnológico y no hay porqué seguir siendo dependientes, manifestó, de una economía que nos ha empobrecido y ha creado tanto subdesarrollo en el país.

Los próximos días serán decisivos para el futuro de Honduras. Este domingo el presidente Zelaya intentó retornar a su país acompañado por personalidades internacionales, apoyado por la comunidad mundial, los movimientos sociales hondureños y la mayoría del pueblo, que de manera pacífica resistió la más brutal represión y lo esperó en el aeropuerto Toncontín, a unos siete kilómetros del centro de Tegucigalpa.

El aeropuerto fue militarizado para impedir el aterrizaje del avión de matrícula venezolana que lo condujo desde Washington, donde Mel (como lo llama el pueblo) asistió a una sesión especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), que decidió suspender a Honduras del Sistema Interamericano.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, responsabilizó a los golpistas por la seguridad de Zelaya, quien llamó a las Fuerzas Armadas de su país a no reprimir más al pueblo hondureño durante una declaración a la prensa a su llegada a San Salvador, procedente de Managua, Nicaragua.

Telesur informó que Zelaya viajará este lunes a Washington para reunirse con la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

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