Colombia: Continúan los TLC

Colombia: Continúan los TLC

Por Eduardo Sarmiento, 31-5-14

El país no ha logrado superar los TLC. El Congreso le dio vía libre al acuerdo del Pacífico que había caído en la Corte Constitucional y postergó la aprobación del acuerdo con Corea.

Luego de un año y medio de firmado el tratado con Estados Unidos, las exportaciones se desploman con relación a las importaciones. El tipo de cambio continúa revaluándose.

El país no ha reflexionado lo que significan los TLC. El Congreso no tiene claridad teórica sobre lo que está haciendo. En cierta forma, opera dentro de las visiones clásicas del comercio que suponen que los países se especializan en las actividades de ventaja comparativa. En tales condiciones, la liberación comercial aumenta las exportaciones colombianas, a cambio de ampliar las importaciones, y se genera una creación de comercio que aumenta la eficiencia y la producción de la economía.

El aspecto más grave es que los TLC perforan los aranceles. Los países socios mayores quedan en condiciones de adquirir las exportaciones colombianas en los lugares más favorables. La mejor ilustración está en el caso de los productos agrícolas, que son producidos a menores costos en Australia o Nueva Zelanda.
Lo anterior se observó en el tratado con EE.UU. El país no registra ningún avance en las exportaciones, y en cambio ha perdido los mercados internos de manufacturas y de granos agrícolas. El balance en cuenta corriente está condicionado a una cuantiosa devaluación que cada vez parece más distante.

Curiosamente, los TLC han conformado una estructura similar a la de la zona euro. Los países más avanzados están en capacidad de colocar productos a menores precios y los países en desarrollo quedan ante el dilema de bajar salarios o ampliar el endeudamiento externo y la inversión extranjera.

El TLC con Corea es el peor de los mundos. La productividad de Corea en la industria es similar a la de EE.UU. y los salarios muy inferiores. De hecho significaría el desmantelamiento de la industria nacional que empezaría en los automóviles y las autopartes. Y la ansiada compensación con la agricultura no llegaría; Corea prefiere adquirir los bienes colombianos en sus vecinos que los producen a menores precios. Lo cierto es que los acuerdos con países de mayor desarrollo significan el resquebrajamiento de las cuentas comerciales y de la demanda efectiva.

Para completar, la proliferación de TLC da lugar a entradas de inversión extranjera que ha reducido la discrecionalidad sobre el tipo de cambio. El país opera con un régimen de cambio flexible que tiende a la revaluación indefinida. Se configura un marco de déficit en cuenta corriente y apreciación crecientes, que termina en crisis.

El fracaso del TLC con EE.UU., las perspectivas del acuerdo con Corea y la revaluación incontenible configuran un panorama de diagnóstico reservado. El país se encuentra en una encrucijada que lo obligará a renegociar el TLC, modificar el régimen cambiario y restablecer los aranceles.

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source: El Espectador