Colombia: La crisis lechera está aquí para quedarse

Colombia: La crisis lechera está aquí para quedarse

Por: Edgar Gutiérrez Patiño, 27-5-15

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Ya se completan dos semanas desde que las empresas comercializadoras y generadoras de valor agregado decidieron de manera unilateral e inconsulta disminuir la cantidad de leche recibida o el precio por litro; así como cambiar las políticas de pago por la calidad composicional del producto lácteo.

Pero ¿cuál es el origen y el futuro del sector lechero y agrícola en un municipio de los pertenecientes al altiplano norte o el oriente antioqueño?

La crisis del sector lácteo es definitivamente multifactorial: altísimos costos de los insumos necesarios en la producción, falta de empresarización del sector, especialmente los pequeños y medianos ganaderos (propietarios de menos de 50 cabezas son el 55%), abandono de asistencia técnica estatal que llevó a una asistencia técnica prestada por profesionales presionados por ventas, acceso a la propiedad de la tierra; así como la entrada en vigencia de los Tratados de Libre Comercio TLC, entre otros.

Los precios de los insumos para el sector lechero son muy altos y eso nunca ha sido secreto y no pretende ser el centro de este. Sin embargo, la entrada en vigencia de los TLC y por ende la libertad a las importaciones de leche en polvo y lactosueros para la elaboración de derivados lácteos pareciera ser un tema aún desconocido para muchos de los ganaderos antioqueños.

Con la entrada en vigencia de los TLC se abren las posibilidades de exportación para una cantidad de productos del sector agropecuario en los cuales nuestra ubicación tropical es una ventaja por ejemplo para los cultivos de ciclo largo como el aguacate y las frutas en general, sin embargo, en cuanto a la producción de leche se refiere, Colombia no es precisamente indispensable para el comercio internacional y más aún cuando nuestros precios de producción oscilan por los $750, mientras que países de la región estos mismo rondan los $350.

Y es que con costos de producción tan altos le será muy difícil competir a los ganaderos antioqueños con leche en polvo traída a la mitad del precio que las empresas comercializadoras y transformadoras le pagan a cada productor (alrededor de $900/litro); y que estas mismas empresas también podrían importar -¿qué se los impide?- para elaborar los derivados lácteos con los cuales sí puede llegar a competir incluso a nivel internacional por diferenciación del producto y/o por fidelización del comprador. Mientras que el mercado que consume leche podría ser abastecido por la producción nacional, y esto mientras que no le lleguen al consumidor, de manera masiva leches en polvo provenientes desde la comunidad y EE.UU. con precios mucho más competitivos que los actuales (un litro de leche líquida vale $2.200).

¿Y por qué no exportamos los excedentes?

Esa pregunta se la he oído a las más variadas clases de personas vinculadas al sector. La explicación es muy simple y también bastante mencionada: Cuándo las barreras arancelarías caen las sanitarias se hacen más fuertes. Y el sector agropecuario en Colombia en general está como se dice popularmente “en pañales“ en cuanto a posibilidades de exportación de productos agropecuario pues la informalidad del mismo ha llevado a un atraso principalmente: en cuanto a la valoración de la información resumida en el correcto manejo de registros, la certificación de hatos libres de enfermedades zoonóticas como brucelosis y tuberculosis, correcta utilización de los insumos potencialmente peligrosos como agroquímicos y medicamentos veterinarios y la certificación consciente en Buenas Prácticas Ganaderas y Agrícolas. Mientras estos temas no sean subsanados las posibilidades de exportación de productos los mercados importantes como lo son el de Estados Unidos EEUU y la Comunidad Europea EC no serán factibles, y nos tocará conformarnos con rezar para que la situación de Venezuela mejore económicamente pues es (o era) el principal consumidor de nuestros productos lácteos.

¿Castigo a la productividad?

Más que un castigo a la productividad como muchos ganaderos ven esta situación coyuntural, es un halado de orejas para despertar del letargo que la comodidad genera y evaluar con cabeza fría las posibilidades que cada uno tiene frente a un sector que en definitiva está amenazado por las posibilidades de importación cada vez mayores (para el año 2014 las importaciones de leche en polvo y lactosueros aumentaron alrededor del 30%) de productos lácteos desde países mucho más desarrollados económicamente y tecnológicamente (en países como Argentina y Chile, después de que cada uno firmara TLC, la cantidad de productores de leche disminuyó en un 90%).

A partir de esta situación de crisis los ganaderos deberían empezar a preguntarse: ¿Realmente tenemos las condiciones necesarias para producir y competir?, ¿estoy realmente comprometido con la calidad e inocuidad del producto?, ¿estoy dispuesto a aceptar que las condiciones de mercado están cambiando?

¿Están las empresas comercializadoras dispuestas a disminuir su rentabilidad a cambio del bienestar de los productores?

source: Las 2 Orillas