Colombia: Lo que no ha cumplido el Gobierno Santos después de dos años de paro agrario

Colombia: Lo que no ha cumplido el Gobierno Santos después de dos años de paro agrario

Por Juan Camilo Caicedo, 1-9-15

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Los campesinos que se tomaron las vías en el 2013 para hacerse oír, entraron a la fuerza al despacho del ministro Iragorri para forzarlo a cumplir los acuerdos.

El 19 de agosto de 2013, fue el día en que los campesinos de Colombia se hicieron oír. El país se solidarizó con sus demandas y los entendió. . Esta vez no fueron los indígenas ni las centrales obreras ni la Mane, ni los maestros, fueron los agricultores y campesinos, los cuales se quebraron, tras varios años de abandono y desprotección por parte del Estado. La ausencia de una política pública integral fue una de las principales causas que llevó a la desprotección de la agricultura y a la proliferación de los tratados de libre comercio con países como Estados Unidos, los cuales contribuyeron a la quiebra de las campesinas y campesinos.

El paro agrario se originó por el aumento de los productos importados de los diferentes tratados de libre comercio, pues en estos tratados no hubo medidas oportunas que cobijaran y protegieran la economía agraria y la industria, otorgando total libertad a los países extranjeros, para comercializar sus productos en Colombia, generando pérdidas en los productos agropecuarios. Estas pérdidas llevaron a la gran mayoría de campesinos a un pico de endeudamiento nunca antes registrado en nuestro país, que pese a los créditos y préstamos de los bancos, tanto agricultores como campesinos no lograron recuperarse de la inestabilidad económica, pues la competencia extranjera, en cierta medida, los terminaría arrasando y desplazando del mercado.

Pero los TLC no fueron los únicos causantes de la crisis agraria, también contribuyó el contrabando, el cual parece que cada año aumenta más. En regiones de frontera es donde más se da este fenómeno y lo irónico del asunto es que los camiones con el contrabando pasan por las fronteras como si nada estuviese pasando.

Otro factor fue el precio elevado de los fertilizantes y de los insumos, pues esa rentica dejó a los campesinos entre la espada y la pared, ya que muchos pensaron en innovar a la hora de la producción agrícola, buscando técnicas más rentables, eso sin hablar de la puesta en marcha de la semilla de Monsanto, que en varios casos de siembra no funcionó y originó pérdidas entre quienes la emplearon, superiores a los 6 millones de pesos por hectárea. Pueden ir calculando las deudas, las pérdidas por las semillas certificadas de Monsanto, los incumplimientos del Gobierno, las amenazas de los bancos para embargar los bienes de los agricultores y campesinos, y, en muchos casos, el embargo de sus bienes. Esto sumergió a los campesinos y agricultores en una profunda crisis, más la inflexibilidad del Banco Agrario como de las diferentes entidades financieras, para dar plazos a los agricultores y campesinos para el pago de sus deudas, razones suficientes para tener ofendidos a los agricultores y campesinos con los actores estatales.

Desde el gobierno de Virgilio Barco (1986 a 1990), inició lo que fueron las políticas de internacionalización de la economía, la cual pasó a ser desarrollada por el gobierno de César Gaviria (1990 a 1994). Dado el apoyo que tuvo el gobierno de Barco para combatir el narcotráfico, es ahí cuando se logra iniciar la apertura económica, en donde (según Barco) la política de apertura económica le daría ventajas arancelarias y comerciales a Colombia en los distintos mercados internacionales para comercializar sus productos. Hoy en día se evidencia que dichas ventajas hasta la fecha no se han materializado; por el contrario, han sumergido al campo colombiano en una crisis la cual parece nunca acabar.

En los años 90, el gobierno de César Gaviria propulsó la apertura económica hacia nuestro país bajo el lema de “la revolución pacífica”, la cual dio inicio a un cambio económico en el país. A partir de este lema se recuerdan cinco reformas en materia económica que han modificado el país bajo dicho gobierno: 1) La reforma arancelaria, que logró el ingreso a nuestro país de productos extranjeros a gran escala, 2) La reforma cambiaria, la cual contribuyó a desestabilizar la economía, tras detener el aumento en el precio del dólar, lo que generó pérdidas en el sector de los caficultores principalmente, 3) La reforma tributaria, que buscó recoger dinero para invertirlo en inversión social aunque ésta nunca se vio y adicionalmente se aumentaron los impuestos por la venta IVA. 4) La reforma al comercio exterior, en donde se creó el Ministerio del Comercio Exterior, que buscó internacionalizar los productos de nuestro país, pero lo único que logró fue que los productos extranjeros acabasen de invadir el mercado colombiano y, como última reforma, la más significativa 5) La reforma a la inversión extranjera; en donde se da vía libre a la llegada de capital extranjero para la inversión en Colombia.

Posterior al gobierno Gaviria, continúa el de Ernesto Samper (1994 a 1998), quien denominó su política de desarrollo como “el salto social”, en donde generó condiciones para que aquellos con salario mínimo y en situación de pobreza lograsen subsistir con unas condiciones mínimas.

Con el gobierno de Andrés Pastrana (1998 a 2002) se adoptaron formas represivas en la economía. Aquí se buscó la privatización de diversos sectores del país como la salud y hubo una desprotección total hacia el sector estatal.

Sigue el gobierno del expresidente Uribe (2002-2006 y 2006-2010), el cual acabó de hundir al campo colombiano, pues las supuestas salvaguardias del TLC nunca lograron cubrir los daños causados a los campesinos. Por otro lado, la confianza inversionista de la cual tanto se enorgullece el ex presidente Uribe disminuyó los impuestos a las multinacionales para la explotación de los recursos naturales de Colombia. También la finca “Carimagua” en Casanare, que debía ser entregada a familias desplazadas, pero extrañamente fue otorgada a los grandes empresarios de palma. Y, por último, el tan controversial Agro Ingreso Seguro, cuyo objetivo, según el expresidente Uribe fue dar pequeños subsidios para agricultores colombianos (314 mil familias).

Por último, tenemos al gobierno del presidente Juan Manuel Santos el cual ha presenciado varios paros de distintos sectores a lo largo de sus dos periodos, de los cuales se puede recordar el último paro agrario, que fue en agosto de 2014, donde el sector agropecuario se manifestó tras la crisis que afrontan desde la apertura económica. Los tratados de libre comercio, como los nulos salvamentos y subsidios que el gobierno nunca les ha propiciado, los altos costos que deben pagar por los insumos, como el precio de compra de los productos para su exportación, los cuales en nada han beneficiado a los agricultores y, tal vez, el punto que mayores problemas económicos les genera a los agricultores, que es el de las semillas, en donde deben dejar de utilizar las semillas nacionales que se pueden reutilizar ahorrando costos, para darle paso a la compra y utilización de la semilla extranjera, la cual requiere de un tratamiento especial que en la mayoría de ocasiones supera los costos de producción (con la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos, se impuso que ‘todo aquel que produzca alimentos debía utilizar la semilla de multinacionales como Monsanto’, aunque el Ministro Iragorri plantea que esta medida está suspendida, el Ministerio exige para sembrar las semillas certificadas y transgénicas).

En la actualidad las dignidades de los diferentes sectores del agro, agrupadas en Dignidad Agropecuaria, informan que el Gobierno no ha cumplido todos los acuerdos, a los cuales se ha ido comprometiendo desde el 2013, a pesar de que el Ministro Iragorri plantea que el gobierno ha cumplido 108 acuerdos, los dirigentes de Dignidad Agropecuario, como César Pachón quien es Vocero Nacional plantea que los acuerdos que el gobierno ha ido cumpliendo en estos dos años no alcanzan el 30%, y que los puntos gruesos del acuerdo no se han cumplido, y que por el contrario el Gobierno les está dando paños de agua tibia a los campesinos, sin darles solución.

Quiero dejar como reflexión lo siguiente: los campesinos luchan por lograr vender sus productos por un precio justo, mientras que el Gobierno lucha por regalar la economía a las potencias mundiales, para que sean estas quienes pongan las condiciones de producción al sector agropecuario colombiano, haciendo que el mercado se llene de productos sintéticos, modificados, disminuyendo la producción agrícola nutritiva nacional, generando allí perdidas, que están dejando a los campesinos sin utilidades para poder producir sus productos agrícolas.

¿Será más importante firmar tratados de libre comercio para tener amigos en el extranjero y comer productos que solo contienen químicos y son sintéticos? ¿O será más importante reivindicar los productos desvalorizados de nuestros campesinos, que nutren y que garantizan la soberanía y la seguridad alimentaria de nuestro país?

source: Las 2 Orillas