El Salvador: TLC profundiza dependencia de alimentos importados

Lunes, 01 de Marzo de 2010

El Salvador: TLC profundiza dependencia de alimentos importados

Daniel Trujillo, Redacción Diario Co Latino

Los granos de frijol caen en el asfalto de la 6ª Calle Oriente del centro de San Salvador.

Algunos son aplastados por las llantas de los vehículos o por las pisadas de la gente que compra su comida para la quincena o el mes.

José María Ramírez grita en medio de los que caminan y anuncia que vende frijoles de seda a $0.50 la libra.

José vende frijol, arroz y azúcar cultivados en El Salvador. Aunque muchos se detienen a ver los granos, pocos se animan a comprarlos.

Es de tarde y parece que no fue un buen día. Si logra vender lo suficiente tendrá en su bolsillo siete dólares y los llevará para el sustento de su familia.

José cree que la causa en la baja de sus ventas es la crisis económica o la inseguridad.

“Ya no sé cómo hacer para vender porque bajarle más al producto no puedo”, expresó el comerciante.

Quien tiene una respuesta a este fenómeno es el economista y coordinador del área de investigaciones de FESPAD, Raúl Moreno.

“El caso del arroz es emblemático. Antes del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, la dependencia (importación) en arroz rondaba el 75%. En este momento ronda el 90%. Ahora importamos productos que siempre produjimos y podemos producir en el país”, sostuvo el experto.

El TLC posibilitó que productos importados entren al país sin pagar impuestos.

La oferta estadounidense compite con los productos nacionales, estos últimos, no gozan de alguna compensación durante su producción, poniendo en desventaja al pequeño productor salvadoreño.

José confiesa que cuando compra los quintales, los importadores dictan el precio a vender el producto, dejándole a él una mínima ganancia.

Para Moreno ese es un punto que sólo beneficia a las compañías importadoras de granos básicos, ya que compran arroz más barato y lo venden a un precio más alto en el mercado salvadoreño.

“Si le subo el precio no vendo y si le bajo más al producto no me sale las cuentas”, confesó José.

Pero José, quien vende granos básicos en el centro de San Salvador tiene un empleo, aunque sin las prestaciones de ley requeridas y una jornada laboral de doce horas seguidas. Es decir, no tiene un trabajo en el sector del comercio con las condiciones de dignidad mínimas.

source: Diario Colatino