La dura realidad de una Costa Rica próspera con TLC

Miércoles 25 de Febrero de 2009

La dura realidad de una Costa Rica próspera con TLC

Alvaro Araya Columnas - De ideales y realidades

I PARTE. La aberración a hacer de todo un negocio y la utilización de las mentiras a medias como estrategia para asumir el poder y gobernar.

Los casos de la reducción del presupuesto universitario y la prohibición legal de fotocopiar textos de interés docente. En momentos de cuestionamiento acerca del pensar, el decir y el hacer de los políticos de cara al pueblo y nuestro deber de llamarlos a cuentas, me comen las ansias por repetirle a propios y extraños "se lo dije". Pero, qué le vamos a hacer, si ahora los hechos reafirman la verdad, y ésta, no obstante la prueba de la mentira es vestida por los Arias con un "extraño sentimiento de orgullo por haber mentido dizque por el bien de la democracia y el pueblo costarricense".

En este contexto, al contrario del buen hacer de un buen estadista, Oscar Arias alienta la frustración por la supuesta «crisis presupuestaria con responsabilidad de todos» y el deber de acatamiento de leyes que suponían la democratización del acceso a la información, pero que usted y yo sabíamos que eran sinónimo de conspiración contra el derecho de educar y ser educado, sin temor a la represalia o amenaza de cárcel por informar e informarse en torno al conocimiento escrito.

Recuerdo los llamamientos en pro de una Costa Rica más educada, democrática y próspera para todos las y los habitantes, con TLC. Hoy no contentos con haber demolido las libertades individuales del derecho a la información, la igualdad ante la ley y provocar terribles daños a la institucionalidad con la imposición de condiciones inequitativas en el Referéndum del Tratado, mediante decisiones ajustadas a sus intereses por el Tribunal Supremo de Elecciones y la Sala Constitucional, así como con la administración de un Reglamento Legislativo aplicado de acuerdo con los intereses telecinos (con 208 bis incluido), a pesar del conocimiento público de compromisos de negocios, consultorías, asesorías y todo lo que hoy sabemos se planeó en torno a la leyes de implementación. También y aunque nos duela, como demócratas convencidos del deber de gobernar con la verdad y con transparencia, están presentes las campañas publicitarias de ablandamiento dirigidas al PAC y su liderazgo, para obligar a pasar la página, sin tener en cuenta el deber de respetar la legalidad e institucionalidad reconocida ...

El conocimiento de esta historia reciente hoy nos «debe de hacer más rebeldes ante la supuesta responsabilidad de todos en el asumir del costo de la crisis, en momentos en los que la corrupción se ha convertido en uno de los obstáculos mayores para la gobernabilidad y la confianza en los políticos que corrompen la verdad de sus compromisos por cargos de embajador, partidas específicas, pagos de servicios por partes interesadas en su gestión o con contratos laborales en dependencias del Poder Ejecutivo».

Qué no nos vengan con cuentos de la responsabilidad de todos, para limitar el acceso a la educación superior pública. En su momento, el Gobierno Arias, debió «aprovechar la oportunidad de utilizar los enormes ingresos provenientes de la industria turística para mejorar la salud de la economía con programas sociales de impacto a mediano plazo y pagar deuda, pero los despilfarro para crear una imagen pública de bienestar, con un dólar sobrevalorado y espejismos de obras públicas sustituyó la objetividad y sensatez requerida porque se impuso la necesidad electorera de ganar simpatías y votos de cara al Referéndum». «Medidas en la dirección recomendar nos hubieran hecho menos vulnerables ante la actual crisis», subrayaba Ottón Solís recientemente.

No obstante, hoy -ante la realidad de los hechos- el Poder Ejecutivo pone a correr a los diputados y diputadas de todas las fracciones con la aprobación de empréstitos internacionales so amenaza -entre otros- de cerrar programas sociales o de limitar el financiamiento de la Educación Pública. Y aún así castigan con el peso del recorte presupuestario a las universidades del sector, y afirmo castigan, porque en el establecimiento de los topes no se respetaron prioridades y compromisos electorales de gobierno, y más bien pareciera que todo se hace como una "sacada de clavo", por aquello del apoyo de las Universidades al Movimiento del No al TLC. Y a las pruebas los remito. Hagamos un análisis comparativo del Presupuesto en discusión haciendo una sumatoria de la inversión pública del período 2007-2008, con el actual, en cada uno de los programas, e identifiquemos disminuciones porcentuales y perdedores ... .

Ahora, cuando menos le conviene al país volver por las sendas de la polinización, por aquello de los del No y los del Sí, la Administración Arias nos recuerda que la cuenta de la factura aún no esta paga. No contentos con haber mentido, confabulado y engañado para meter con miedo y cizaña el TLC, hoy nos piden que aceptemos de buenas a primeras su economía presupuestaria, como ciencia de números, donde poco o nada interesa la desesperanza y el hambre de la gente. Resulta ahora, como todo en el muy reformado y neoliberal pensamiento Oscar arias que el enfoque social de la economía dejó de ser una herramienta para que la gente encuentre oportunidades y soluciones a sus problemas y necesidades, y que por el contrario debemos de enfrentar juntos una realidad que él y sus aliados construyeron para su beneficio empresarial, al eliminar los pesos y contrapesos de la intervención estatal en los procesos productivos y en los mismos estímulos para ordenar con sentido social el mercado de la oferta y demanda de bienes y servicios. ¿Qué le puede interesar a Oscar Arias que los hijos de los agricultores sean condenados a renunciar a la educación superior por no tener acceso a libros, si era parte de su plan-engaño a propósito de "conocimiento por tierra, con parcela del Jobo incluida"?

El déficit presupuestario, que según estimaciones extraoficiales - dadas en tiempos de Referéndum si mal no recuerdo por Henry Mora- podría llegar al 9% del PIB, con la aplicación del TLC en los primeros dos años, por la renuncia del Estado a diferentes cargas impositivas, está obligando y obligará aún más -en el marco de la economía de los números y los intereses fiscales de los grandes grupos de poder económico- a reducir los gastos en todos los programas sociales y demás iniciativas "que se han promovido en el gobierno Arias" dizque para favorecer la movilidad social y el desarrollo de la pequeña y mediana empresa. «Llevar el producto del dinero de las inversiones y los nuevos ingresos fiscales que obtenga el Estado con el TLC a la Educación Pública es la meta» fue uno de los estribillos de Otto Guevara en sus arengas a favor del TLC.

Pero, desde ayer sabíamos que con TLC no había tal mejora en las finanzas públicas, y hoy los Arias justifican los recortes presupuestarios diciendo que no es su culpa, y que son cosas inevitables, tan es así -que a prueba de mentira- nos dicen haber advertido en forma transparente y en tiempo sobre los problemas financieros actuales, así como en torno a la penalización de las violaciones de los derechos de autor del fotocopiado de textos, con interés docente. Que yo sepa, los Arias no reconocieron la existencia de estos riesgos, y al contrario los maquillaron con mentiras a medias en los debates públicos y en su publicidad a favor del TLC. Todo esto es parte de la gran mentira de la Costa Rica prospera y desarrollada con TLC.

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source: El Pregón