Los desaciertos del libre comercio

Los desaciertos del libre comercio

Por Eduardo Sarmiento, 17-2-14

América Latina marcha a la deriva. La mitad de la región está abocada a grandes liberaciones comerciales cuando el mundo se mueve en dirección contraria.

El Espectador. Varios países renunciaron a los aranceles y a los controles de capitales y aceptaron que el manejo del tipo de cambio lo determine por vía de la tasa de interés internacional, la Reserva Federal.

El país se enmarcó en una proliferación de TLC y en la Alianza del Pacífico sin saber a ciencia cierta que ha ocurrido con la apertura comercial de los últimos veinte años el fracaso del euro y la crisis del 2008. El resultado del TLC con Estados Unidos es deplorable. En el año siguiente de la firma del tratado el balance comercial del país entre exportaciones e importaciones se desplomó de US $ 7.600 millones a US $ 2.800. El superávit acumulado durante décadas se redujo a la tercera parte.

En la actualidad Colombia aparece como una de las economías más vulnerables. El déficit en cuenta corriente asciende a 3.8% del PIB con claros visos a aumentar. De acuerdo con el índice Big Mac divulgado por la revista The Economist, Colombia revela con uno de los tipos de cambio más revaluados del mundo. Por eso, en la mayoría de las actividades industriales y agrícolas los precios nacionales superan los internacionales. Así lo confirma el paro campesino y el cierre de las empresas ensambladoras de automóviles.

Las cuatro economías de la Alianza del Pacífico tienen TLC con Estados Unidos y ahora procedieron a desgravar el 93% de los productos. Al igual que los países periféricos de Europa, se verán seriamente desguarnecidas ante las economías más desarrolladas. Para completar, el país está en clara desventaja dentro de la Alianza, porque tiene una menor demanda por los productos de ventaja comparativa, como lo corrobora el cuantioso déficit en cuenta corriente que ha registrado durante décadas con los tres socios. En particular, revela un claro atraso con México en la industria y con Perú y Chile en la agricultura.

América Latina no ha evaluado los daños del libre comercio. No ha advertido que los resultados fueron muy distintos a los previstos y que los países desarrollados han cambiado de actitud. Estados Unidos y Alemania no han respetado las leyes del mercado que condujeron al sistema de tipo de cambio flexible. Sin ambages, Estados Unidos mediante la compra de títulos del tesoro coloca la tasa de interés mundial por debajo de cero e induce grandes flujos de capitales hacia los países emergentes que esterilizan su discrecionalidad sobre el tipo de cambio. Y luego de haber exigido en los TLC desmontar los aranceles a la agricultura, ahora anuncia la duplicación de los subsidios al sector que tendrá un enorme impacto en los precios internacionales.

Mal podría imaginarse que la Alianza pueda enfrentar este contexto dentro del purismo de mercado. La información más reciente muestra como cambios pequeños en la tasa de interés mundial y en los movimientos de capitales inducido por Estados Unidos ocasionan enormes alteraciones en los países con altos déficits en cuenta corriente y tipos de cambio revaluados. Si el desmonte total del mecanismo de relajamiento cuantitativo (QE) recae sobre los tipos de cambio, estaríamos ante el aumento de la inflación, alza de las tasas de interés y caídas notables de los ingresos laborales.

Lo menos que se puede hacer ante esta amenaza es anticiparse a los ajustes con nuevas modalidades cambiarias, aplicación selectiva de aranceles y controles a los movimientos de capitales. En lugar de los despliegues efectistas para firmar tratados y bajar aranceles, los líderes de América Latina debían juntarse para demandarle a Estados Unidos que cumpla las reglas que les exige a los socios.

source: RECALCA