Los obispos de la UE y de los EEUU piden que el TTIP respete los derechos de los trabajadores

Los obispos de la UE y de los EEUU piden que el TTIP respete los derechos de los trabajadores

Por Cameron Doody, 20-6-16

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Graffiti anti TTIP en Valencia

Los obispos de la Unión Europea y los Estados Unidos han difundido una declaración conjunta que detalla sus recomendaciones sobre las negociaciones para la controvertida Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, o -por sus siglas en inglés- el acuerdo TTIP.

Firmado por el Presidente de las Conferencias Episcopales del área común, el cardenal Reinhard Marx, y el cabeza de los obispos estadounidenses, Joseph Edward Kurtz, el documento de los prelados recuerda que, en vez de obedecer a intereses que sean simplemente económicos, "la negociación o implementación de los tratados de comercio debe atenerse a principios que defiendan la vida y dignidad humanas, protejan al medio ambiente y a la salud pública, y promuevan la justicia y la paz en el mundo", En suma, los obispos de ambos continentes han coincido en que debería ser la ética centrada en el ser humano que han elaborado los papas Benedicto XVI y Francisco el principio vertebrador del nuevo tratado. Y en lo que se podría interpretar como una crítica a las negociaciones secretas sobre el TTIP que han tenido lugar en el Parlamento europeo, los prelados reiteran en su nuevo documento que las discusiones "deberían perseguirse en foros y a través de procesos que aseguren que las voces de los sectores de la sociedad afectados puedan ser oídos y sus intereses reflejados" en el nuevo acuerdo.

Los obispos estructuran sus reflexiones alrededor de nueve ejes que consideran vitales para evaluar los beneficios de este tratado de libre comercio. En primer lugar, sostienen, deberían primar los principios de la sostenibilidad y la precaución en cuanto a la aprobación de nuevos productos para el consumo humano. La protección de los derechos de los trabajadores también es una prioridad para los prelados, frente a la posibilidad de que haya obreros que se vean obligados a cambiar sus horarios, o incluso a mudarse de residencia para encontrar trabajo, bajo el nuevo acuerdo.

Los obispos estadounidenses también han querido señalar el imperativo moral de que la gente indígena de su país reciba su parte de la riqueza que generará el nuevo pacto. El convenio debería ser una ocasión, además, para ayudar a paliar la oleada de migración que se está produciendo en el mundo de hoy en día. "Cualquier acuerdo de comercio o inversión debería diseñarse de tal forma que asegure una reducción en la necesidad de emigrar", argumentan los obispos. Y en cuanto al riesgo de que los pequeños productores se vean eclipsados por las grandes empresas agrícolas, los obispos europeos y estadounidenses sostienen que los negociadores del nuevo tratado deberían trabajar para proteger, y potenciar, las pequeñas industrias de las áreas rurales.

Respecto al imperativo de promover un desarrollo sostenible y el cuidado del planeta, los obispos afirman que "un aumento de la integración global económica ... debería logar más que la simple regulación del comercio y la inversión". Es imprescindible que las negociaciones para el tratado preserven el medio ambiente y la salud pública, y que también ofrezcan ayudas a los países pobres en tanto a sus carencias de tecnologías, recursos y capitales como a sus deudas materiales.

Y con todos los avances que se producirían con las innovaciones en la industria y la agricultura, los obispos advierten del peligro de que los beneficios deriven en los intereses privados, y no para el bien de todos. Los derechos sobre la propiedad intelectual solo tienen sentido en el contexto del bien común local y global, sostienen los prelados. Este principio prevalece también en cuanto a los mecanismos propuestos para la resolución de conflictos entre inversores y estados, dado que, como advierte el documento de las conferencias episcopales, existe un peligro de que las grandes empresas de ambos continentes "exploten las reglas de los sistemas judiciales" de cada país, "así debilitando los criterios para la protección del medio ambiente, de los trabajadores, y de los derechos humanos".

Pero por encima de todo, razonan los obispos, hay una necesidad de que los ciudadanos de la UE y de los EEUU tengan la oportunidad de contribuir a las negociaciones para el nuevo tratado. "La dignidad human exige la transparencia y la gente tiene el derecho de participar en las decisiones que les impactan", zanja el documento.