Otra guerra del TLC contra los pueblos

Otra guerra del TLC contra los pueblos

Manuel Rozental, 30-6-2009

Es probable que el golpe militar que acaban de dar en Honduras, más allá de un golpe contra el Presidente Manuel (Mel) Zelaya sea una nueva batalla en la guerra de implementación de los “Tratados de Libre Comercio”, es decir, un ataque cruento de los gestores y promotores del modelo del libre comercio contra las democracias y los pueblos que defienden su soberanía, sus derechos, sus libertades y recursos frente a los “derechos corporativos” a explotar y someter para acumular. Nos atrevemos a sugerir sobre bases sólidas y lecciones inocultables de la historia, que en Honduras se libra una segunda batalla de implementación por la fuerza de los TLC (en este caso el CAFTA). La primera fue la reciente masacre en la Amazonía Peruana para imponer los decretos de implementación del TLC Perú-EEUU. Una segunda agresión armada para imponer los acuerdos. Se ha iniciado una nueva era golpista en el Continente: la de los golpes militares para implementar los acuerdos impuestos.

“El golpe atestado contra el gobierno legítimamente constituido del Presidente Manuel Zelaya, se inscribe en una clara lucha que se está librando en la región por desandar el camino de sometimiento y vulnerabilidad plasmado en los tratados de libre comercio con EE.UU. y la Unión Europea (CAFTA-DR y las negociaciones de un Acuerdo de Asociación actualmente en curso), en las concesiones extractivas (minería, forestal, agrocombustibles) y turísticas y en toda clase de endeudamiento relacionada”, manifestaron miembros de Jubileo Sur en comunicado público frente al golpe de Estado contra el gobierno de Honduras.

Leemos en conjunto los hechos que se han presentado hasta el momento, con las declaraciones de los principales actores en el marco de experiencias golpistas recientes como las de Haití y el autogolpe de Fujimori. Todo esto da pie para asumir que este golpe es del poder transnacional orquestado bajo la manga de los EE.UU.

Además, este no es un golpe militar en Cuba, en Venezuela, en Nicaragua o en Bolivia. Es u-n- golpe militar en Honduras, es decir, en la base militar más sólida que han tenido los EEUU en Centro América y, seguramente, en todo el Continente Americano. En Honduras se entrenó, se armó y se dirigió a la Contra que atacó al régimen Sandinista de Nicaragua. Desde Honduras se coordinaron acciones militares contra el FMLN. No ha habido un golpe de Estado, ni una acción militar golpista con el respaldo de los EEUU, que no haya contado con el territorio, el Gobierno y las fuerzas armadas de ese país, bajo el mando de los EEUU. Honduras ha sido, además, la cabeza de playa de las iniciativas de las corporaciones transnacionales en la región, desde la industria farmacéutica, hasta el turismo corporativo, pasando por el Plan Puebla Panamá y la minería. De modo que, un golpe militar en Honduras no es cualquier golpe militar. Es, por principio un golpe del ejército de los EEUU al servicio de los intereses transnacionales. Lo descabellado no es plantearse esta premisa. Descabellado y carente de realidad sería pretender ignorar esta verdad y toda la historia que la respalda.

¿Cómo explicar, entonces, el golpe?

De un lado, vemos la manera en que el Gobierno de los EEUU y el propio Presidente Obama “rechaza” el golpe y ¡llama al diálogo entre las partes!. Es decir, que pretende lograr dos cosas: una, presentarse como defensor de la democracia y opositor del golpe y dos, en el mismo acto, legitima a los golpistas, su acción criminal y su posición e intereses. La Secretaria de Estado Hillary Clinton, a su vez, anuncia que, aunque se rechaza lo que ha sucedido en Honduras, no puede declararse que sea un golpe de Estado, ya que los golpistas y quienes los respaldan, reciben apoyo financiero de los EEUU y el reconocimiento de un golpe, obligaría a los EEUU a retirarles el apoyo económico. En reunión con el Presidente Álvaro Uribe en Washington, el Presidente Obama declaró ayer que “el golpe es ilegal” y hay que buscarle una salida. Es como revivir la reacción del Gobierno de EEUU ante el Fujimorazo, o ante el primer golpe al Presidente Aristide. En suma: lo rechazamos, pero lo aprobamos. Lo hicieron nuestros amigos, a nuestro nombre, pero es ilegal. Digámoslo sin tanta diplomacia: el golpe nos sirve, pero también nos sirve rechazarlo.

Por lo tanto, si Obama consigue el diálogo que propone, se habrán legitimado, por la vía de la fuerza criminal, los intereses y los actores golpistas. Quienquiera que siga en la Presidencia, aún si es Mel Zelaya quien regrese (y Obama quiere que este sea el caso) quedará limitado como Aristide cuando Clinton lo envió de vuelta a Haití después de obligarlo a aceptar todas las condiciones que le impuso el capital transnacional: con las manos atadas, es decir, un Presidente legítimo sin posibilidades de hacer las reformas que limitaran el poder de las transnacionales y mejoraran las condiciones de vida y trabajo de su pueblo. La oposición respaldada por EE.UU, en articulación con las corporaciones y el sector financiero, validados y ejerciendo el poder a través del Presidente del pueblo reducido a la impotencia. Esta es la receta Haití repetida y actualizada. Como Clinton, Obama jugará al demócrata y defenderá, como ya lo está haciendo, a Zelaya a la vez que se lo entrega al poder corporativo para que lo someta y se lava las manos como defensor de la Ley y de la democracia. Lanzó la moneda para jugar al cara y sello, solo que en sus condiciones: “con cara gano yo y con sello pierde usted”.

De otro lado, es claro que en Honduras las fuerzas represivas no dan un solo paso y menos, mueven una sola hoja entre las élites, sin la orientación y el apoyo de los EEUU., porque ésta es su colonia y su “república bananera”. Por eso, mientras salen las declaraciones y se reúne la OEA y se anuncia el retorno de Zelaya en condiciones adecuadas, el ejército golpista y las élites realizan el trabajo sucio necesario para garantizar estabilidad al régimen ajustado y sometido. Ya asesinaron a Cesar Ham, diputado y candidato a la presidencia por la izquierda, presidente de Izquierda Unida, el único partido de izquierda registrado. Ya han arrestado y seguramente torturado líderes de procesos sociales y opositores al libre comercio. Ya habrán puesto en “su lugar” las piezas de represión y vigilancia que garanticen los intereses corporativos y la sumisión del pueblo. Algunas de estas cosas se lamentarán. Uno que otro chivo expiatorio será castigado (en el mejor de los casos) y a todas y todos les quedará muy claro quién manda en esas Honduras.

Asimismo, repasemos varios hechos que, desde la misma lectura, crean la impresión de una “puesta en escena” que se desarrolla según un libreto: al Presidente Zelaya se lo llevaron justamente para Costa Rica, donde lo recibe el Presidente Oscar Arias, un librecambista leal al modelo, amigo de los EEUU y de quien también vale presumir que actúa en coordinación y bien informado por las fuentes más directas: que la OEA haya reaccionado a favor del Presidente y que además su Secretario General (Insulza) se ofrezca a acompañarlo para que regrese a Honduras; que los regímenes de derecha rechacen el golpe y hasta los medios comerciales de comunicación, cajas de resonancia del modelo, informen a favor de la democracia. Todo esto, al parecer apunta a algo muy bien orquestado para rechazar abiertamente el golpe y a la vez legitimar la agenda oculta que se persigue con el mismo. Tal como sucedió con Aristide en Haití y con Fujimori en Perú, pero mejor. Han aprendido. Aprendieron además, de la reacción de UNASUR en respaldo a Evo Morales y aplican el mismo método, pero con fines opuestos.

En síntesis, creemos que este golpe seguramente viene desde los intereses económicos y geoestratégicos corporativos y transnacionales, lo que pone en evidencia una trampa y un juego al que nos han sometido, los aparentemente defensores de las democracias; que en últimas apoyan los objetivos del golpe para tumbar las políticas que Zelaya estaba implementando. Si estamos en lo cierto, más que defender al Presidente Zelaya y intereses políticos particulares, nuestro énfasis debe estar en las políticas que afectan la implementación del CAFTA y los intereses corporativos. El Presidente Zelaya introdujo a Honduras como miembro pleno del ALBA. Esta decisión política tiene impactos directos sobre los intereses de las transnacionales. Así como no pudieron tolerar la reforma agraria de Arbenz en Guatemala, ni las nacionalizaciones de Allende en Chile y organizaron sendos golpes allí y en otros países, ¿porqué iban a tolerar el ingreso al ALBA y las restricciones a la explotación desmedida que les concede el TLC? Vale la pena en este sentido investigar pacientemente los hechos. Pero, por el momento y mientras la evidencia habla a la historia, ya aparece un interesante artículo en relación con las transnacionales farmacéuticas, que sustenta con creces estos argumentos.

Es claro desde nuestra mirada, que, mientras no se demuestre lo contrario, en Honduras con el golpe militar en curso, se está librando otra guerra para la implementación cruenta del TLC, con el concurso y cálculo de los EE.UU, pero desde las corporaciones transnacionales y para beneficio y protección sus intereses. Más que un golpe contra el Presidente Zelaya, este es un golpe contra los derechos de los pueblos de Honduras y una advertencia para quienes crean que hoy se puede cometer el atrevimiento de querer vivir en libertad y defender la vida y la soberanía.

Ante esto, insistimos en la defensa del derecho de los pueblos a su libertad, a la no imposición de los TLCs y a la denuncia contundente de quienes seguramente están detrás de esta operación siniestra. También insistimos, en que el Presidente Mel Zelaya debe regresar, porque es el legítimo Presidente de Honduras, pero con él, deben regresar las políticas que empiezan tímidamente a sacar a Honduras del peso aplastante de la bota con que la han sometido a ser colonia de un imperio intolerante y despótico. Más que Mel Zelaya, debe regresar el camino a la libertad y a la dignidad, pero no como lo que hicieron con Jean Bertrand Aristide, sino más libre para librarse del peso de las condiciones que imponen élites y explotadores y resistiendo al modelo que despoja a los pueblos. ¡Que se quede, no como agente del Libre Comercio, sino como líder de la democracia y defensor de los derechos y todas y todos los hondureños!. Creemos en el pueblo Hondureño. Hemos podido conocer su enorme valentía en condiciones adversas y terribles. No se nos olvidan las décadas en que sus mujeres humildes eran prostituidas para la diversión de los soldados norteamericanos, ni nos pasan desapercibidas las grandes explotaciones mineras ni la intoxicación con agroquímicos de multitudes de agricultores. No se nos olvidan las masacres de jóvenes en las cárceles de San Pedro Xula y el poder represor de las élites en convivencia con las corporaciones. A pesar del silencio y de la opresión, sabemos lo que allí sucede y por eso entendemos que el montaje que nos presentan sería verdad solamente si pudiera ser cierto, pero no lo es. La segunda batalla cruenta para imponer el TLC debe ser resistida desde los pueblos en solidaridad y a conciencia.

Desde el Cauca rechazamos el golpe de Estado contra el pueblo de Honduras y contra su liberación y desde acá nos unimos en la convocatoria global a la solidaridad y al respeto a la democracia libre del libre comercio, que el Presidente Zelaya ha empezado a impulsar.

- Nota elaborada como Editorial para el Tejido de Comunicación

source: ALAI