TLC se estanca en Costa Rica

costa-rica-flag.jpgA la presente administración sólo le queda un año para lograr la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos. Y como si eso no bastara, por tratarse de un año electoral, se complica el diálogo político en las diferentes esferas, ya que en febrero del 2006 se elegirá al nuevo gobernante.

El ministro de Comercio Exterior, Manuel González, reiteró la posición del presidente Pacheco, aunque confía en el compromiso de los legisladores por ratificar el TLC, antes del primero de mayo del año entrante, para evitar un rezago comercial. González explicó que el presidente ya había manifestado su deseo de aprobar el Plan Fiscal, antes de iniciar la discusión legislativa del TLC. Según González, el Gobierno concedía prioridad a este proyecto, antes que se iniciaran las negociaciones del Tratado comercial con Estados Unidos.

Como salida para buscar la aprobación del TLC, el Partido Libertario (ML, derecha) propuso realizar un referéndum para que los costarricenses resuelvan el futuro del tratado. Sin embargo, aún no es clara la forma en que se realizará esta primera consulta popular, pues sólo hace tres años se incluyó dicha figura en la Constitución de la República.

El diputado del Partido Acción Ciudadana (PAC, centro), Rodrigo Alberto Carazo, es partidario del referéndum y propone que se celebre el mismo día de las elecciones, es decir en febrero del 2006. Por el contrario, la gran mayoría de diputados del Partido Liberación Nacional PLN, que representa la socialdemocracia, está de acuerdo con el proyecto. Así lo ratificó el jefe del grupo, Luis Ramírez. Además espera que no se mezcle el tema del TLC con las elecciones, para evitar que se utilice como herramienta para desestabilizar al país.

El ministro de Comercio está convencido de que el acuerdo ofrecerá más beneficios que perjuicios. Así mismo, al tiempo que reconoció que el tratado no es perfecto y no soluciona todos los problemas, aseguró que no causará el fracaso de Costa Rica. Además, reveló disponer de información proveniente de Washington relativa a la esperada aprobación del Tratado en Guatemala para iniciar el proceso de negociación en el Congreso de los Estados Unidos.

El líder del PAC, Ottón Solís espera tener más información después de la segunda semana de abril cuando viaje a Estados Unidos a realizar un cabildeo con los congresistas norteamericanos para buscar una renegociación del TLC con Costa Rica. Según su agrupación política, el TLC es un instrumento que modificará drásticamente el Estado social de derecho costarricense, y presenta más debilidades que fortalezas, pues compromete al país en una apertura total en un plazo máximo de 20 años.

A su juicio, el TLC obliga a abrir el mercado nacional a las importaciones agrícolas de Estados Unidos, sin que EEUU se comprometa a eliminar los subsidios. En segundo lugar, concede potestades a los inversionistas que impedirían poner en práctica políticas de desarrollo, las cuales fueron importantes para los países hoy ricos. En tercer lugar, contiene normas de protección a la propiedad intelectual superiores a las que contempla la Organización Mundial de Comercio OMC, lo cual encarecerá el precio de los agroquímicos y los servicios de salud.

Por otra parte, el Tratado no contempla ninguna cooperación en el campo tecnológico y financiero. Se le da libre movilidad al capital, pero no al trabajo, puesto que Estados Unidos no otorga una sola visa de trabajo. En cambio, sí lo hicieron los países de Europa central más ricos al negociar la entrada a la Unión Europea de países más pobres (España, Portugal e Irlanda), a los cuales suministraron cooperación económica, con lo que se creó un mercado laboral único. De tal manera que hubo mucha movilidad laboral, y eso compensó los problemas que una apertura de ese tipo tiene.

En el caso de Costa Rica, el Tratado, conlleva un defecto adicional, pues obliga a permitir que multinacionales participen en el mercado de las telecomunicaciones. Hoy día, Costa Rica tiene las coberturas más grandes del mundo en ese campo con tarifas muy bajas.

El panorama político de cara a la aprobación de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es incierto, aunque el Ministro de Comercio Exterior, Manuel González, y el diputado del Partido oficialistas (PUSC, derecha) Federico Vargas, se declaran optimistas. Vargas lo considera importante, porque el Gobierno contará con fondos para la construcción de infraestructura, capacitación y otras necesidades que subsanarán las debilidades de ciertos sectores ante la aprobación de un TLC.

A todo esto se suma la necesidad de aprobar leyes para la apertura en telecomunicaciones y seguros, requisito fundamental para iniciar un acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos, las cuales debían estar listas desde enero del 2005. El futuro es incierto y todo indica que la falta de liderazgo del Gobierno permanecerá, pues hasta ahora le ha resultado difícil conseguir acuerdos para establecer una agenda nacional de consenso.

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source: Radio Nederland