Trump pone a Gran Bretaña por detrás de la Unión Europea en su prioridad de comercio

Trump pone a Gran Bretaña por detrás de la Unión Europea en su prioridad de comercio

Por James Dean, US Business Editor| Bruno Waterfield, Brussels| Oliver Wright, Policy Editor | 22-4-17

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Angela Merkel convenció a Donald Trump de que la negociación del tratado comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea podría ser más sencilla de lo que piensa.

Gran Bretaña ha sido desplazada por detrás de la Unión Europea en la fila para cerrar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Así lo hicieron saber fuentes oficiales de Washington.

El presidente Trump suavizó su oposición a la negociación con la Unión Europea como un solo bloque, después de que los intentos de sus funcionarios para entablar conversaciones con los Estados europeos, en forma individual, hayan sido rechazados.

Durante una conversación privada el mes pasado, la canciller alemana Angela Merkel convenció a Donald Trump de que las negociaciones del acuerdo entre EEUU y la Unión Europea podrían ser más sencillas que lo que Trump podía pensar, comentaron a The Times fuentes próximas a ambas partes.

Boris Johnson con Paul Ryan, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, quien insinuó que el tratado TTIP con la Unión Europea podría reavivarse.

Esto llevó a que la administración Trump se diese cuenta de que un tratado de comercio con la Unión Europea, que permitiera un intercambio de bienes y servicios sin aranceles, sería más importante para los intereses estadounidenses que un tratado con el Reino Unido del post Brexit, comentaba una fuente cercana a la Casa Blanca.

El Tratado transatlántico de comercio e inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) entre la Unión Europea y EEUU quedó aparcado después de la victoria electoral de Trump. Ahora podría revivir o podría proponerse un nuevo acuerdo.

La Unión Europea es el mayor socio comercial de EEUU: las exportaciones estadounidenses a la Unión Europea fueron el año pasado de 270.000 millones de dólares, e importó bienes por 417.000 millones de dólares. En el mismo período, EEUU exportó al Reino Unido bienes por 55.000 millones de dólares, e importó por 54.000 millones de dólares.

Esta evolución amenaza con poner en un aprieto a Boris Johnson, el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, quien después de entrevistarse con los asesores del Sr. Trump en enero pasado declaró que su país estaba en “primera línea” para firmar un acuerdo con EEUU. Hace un año, Barack Obama avisó que el Reino Unido podría verse como el “último de la fila” si abandonaba la Unión Europea. David Cameron, en una conversación informal en Londres, dijo: “Podría ser que en algún momento, más adelante, surgiera un tratado de comercio Reino Unido – EEUU, pero no será pronto”.

El cambio de opinión del Sr. Trump se puede atribuir a la intransigencia de la Sra. Merkel. Después de su viaje a Washington, informó a sus colegas de gobierno de lo que era, según ella, “un malentendido muy básico” del Sr. Trump sobre los “principios» del comercio en la UE”.

Un viejo político alemán declaró que el “Sr. Trump le preguntó diez veces si podía negociar un tratado de libre comercio con Alemania. Y todas las veces Merkel le respondió “No, no puede hacer un tratado comercial con Alemania, solamente con la Unión Europea”. ”En la undécima negativa, Trump finalmente entendió el mensaje”, “Oh, haremos entonces un tratado con la Unión Europea”. Cecilia Malmström, la comisaria de comercio de la Unión Europea, visitará Washington la semana próxima para entablar negociaciones informales con Wilbur Ross, el Secretario de Comercio, y otros funcionarios del gobierno. La Unión Europea y la Sra. Malmström no tienen especial interés en aparecer como que abogan para que se abran de nuevo las negociaciones, sino que quieren discutir sobre “la justificación económica y estratégica” de un tratado de comercio si la parte estadounidense hace lo mismo.

Antes de la elección presidencial del año pasado, la Unión Europea y EEUU habían progresado con el TTIP, pero la amenaza del Sr. Trump de desechar los acuerdos multilaterales parecía señalar su defunción. Sin embargo, seis funcionarios y ex funcionarios del área de comercio de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, declararon por separado que la Casa Blanca había suavizado su posición sobre la obstrucción del acuerdo de libre comercio con la UE desde que Trump asumió la presidencia. De los seis, uno creía que las negociaciones sobre el TTIP se podrían reanudar, mientras que los otros cinco no estaban seguros sobre si el acuerdo podría resucitar o se propondría uno nuevo.

Las normas de la Unión Europea prohíben al Reino Unido negociar o entrar en acuerdos comerciales con otros países hasta que deje la Unión, pero su gobierno quiere progresar mediante negociaciones informales hasta que llegue ese momento.

Hay un desacuerdo en el gobierno británico acerca de la velocidad del procedimiento para buscar un acuerdo comercial entre el Reino Unido y EEUU. Se entiende que figuras prominentes del Foreign Office desconfíen de tener demasiada prisa para llegar a un acuerdo por temor a que el Reino Unido quede en desventaja.

En su visita de esta semana al Reino Unido, Paul Ryan, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, expresó la más clara insinuación hasta ahora de que el TTIP podría resucitar. En un discurso ante el think tank Policy Exchange, dijo: “A partir de la invocación del artículo 50, el Reino Unido y la Unión Europea deben determinar el mejor camino a seguir… Queremos que las partes se reúnan y establezcan un acuerdo duradero. Una fuerte relación entre el Reino Unido y la Unión Europea está en el centro de nuestros mejores intereses. En la misma línea, Estados Unidos continuará trabajando estrechamente con nuestros amigos de la Unión Europea, y así trazar el camino hacia nuevas negociaciones sobre el TTIP”.

En una entrevista en The Times en enero, el Sr. Trump dijo que él quería tener un acuerdo comercial con Gran Bretaña celebrado «de manera rápida y apropiada» porque eso era «bueno para ambas partes».

Preguntas y respuestas

¿Qué es el TTIP?

El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones es un acuerdo propuesto para reducir las tarifas aduaneras, y otras barreras no arancelarias en el comercio entre EEUU y la Unión Europea. Desde 2013 hay negociaciones en marcha, pero estas encontraron oposición en ambos lados del Atlántico.

¿Por qué surgieron problemas en las negociaciones?

Fue debido a la gran complejidad de los temas y a la necesidad de alinear las prioridades económicas de los Estados miembros de la Unión Europea y de EEUU. También fueron vigiladas por una campaña de presión poderosa a lo largo y ancho de la Unión Europea, por grupos que argumentaban que el tratado llevaría a la privatización de las prestaciones de la sanidad pública. El mundo laboral alertó de que los sistemas públicos de salud podrían abrirse a las empresas privadas de asistencia sanitaria de EEUU, a las que se les permitiría pujar por los contratos. Esto fue negado por los negociadores. También hubo controversias con la utilización de los tribunales de arbitraje inversor – Estado. En un tratado comercial anterior entre Australia y Hong Kong, dichos tribunales fueron utilizados para que las iniciativas de salud pública sobre prohibición de marcas en las cajetillas de tabaco fueran consideradas ilegales.

¿En qué punto se encuentra ahora el TTIP?

Muchos comentaristas dijeron que el TTIP estaba de hecho muerto después de la elección de Donald Trump, por su antipatía a los tratados comerciales multilaterales. Uno de sus primeros actos de gobierno fue retirarse del Tratado Transpacífico (TPP) que acababa de acordarse entre Estados Unidos y numerosos países del Pacífico. Aunque hay signos de que su posición está cambiando. El Sr. Trump desea un tratado comercial con Alemania, y el TTIP —o el acuerdo que lo sustituya— es la única manera para alcanzarlo. Brigitte Zypries, la ministra alemana de Economía, declaró que”el TTIP no estaba muerto”, y que viajaría el mes siguiente a Estados Unidos para hablar sobre ello. Sin embargo, muchas de las oposiciones y de las dificultades técnicas siguen existiendo, y después del Brexit, la Unión Europea perderá uno de los más fuertes defensores del TTIP de entre sus miembros.

Traducción del original en inglés: Griselda Piñero

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source: No al TTIP