Declaración de parlamentarios, congresistas y legisladores de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia frente al TLC

No podemos sacrificar el desarrollo futuro de nuestros países, afectando en especial a los más pobres y limitando seriamente la capacidad de nuestros Estados de cumplir
un adecuado rol regulador y redistribuidor, que contribuya a eliminar las
brechas de inequidad e injusticia hoy existentes en nuestros países.
Si bien las relaciones económicas internacionales pueden contribuir
positivamente con el mayor desarrollo de los países, también es cierto que
ellas pueden ser muy negativas, especialmente si no se fundamentan en
acuerdos tramitados en pie de igualdad, que reconozcan las asimetrías
existentes, que implementen los mecanismos adecuados de compensación y que
busquen el beneficio recíproco, a partir del más celoso respeto de las
soberanías nacionales. Esos acuerdos no deben impedir la protección y el
desarrollo de los respectivos mercados internos, pues éstos son base
insustituible del progreso de las naciones y de los sanos procesos de
integración entre los países.
El TLC es mucho más que un acuerdo comercial; es un compromiso político y
económico de largo plazo que definiría nuestro modelo de desarrollo. El
interés estrictamente comercial de los EE.UU. en nuestra región es
secundario, frente a los intereses geopolíticos que tiene en nuestra
región. Temas como la política antinarcóticos y de seguridad, el acceso a
las importantes reservas de energía, petróleo y fuentes de agua, así como
de los recursos biogenéticos andinos y amazónicos, son de gran interés
para los EE.UU. Nuestros países, no pueden perder la capacidad soberana de
definir su propio modelo de desarrollo, la seguridad y estabilidad
regional, la sostenibilidad de nuestro medio ambiente y los procesos de
integración regional, con el argumento de acceder con algunos de nuestros
productos al mercado de los EE.UU.
Por medio del TLC, los EE.UU. pretenden consolidar el llamado Consenso de
Washington, rebasar los propios acuerdos de la OMC y profundizar las
reformas neoliberales, lo que empeorará las condiciones de subdesarrollo y
pobreza de nuestras naciones. Lo definido hasta el momento implicará un
aumento de las importaciones subsidiadas que arruinará importantes
sectores industriales y agrarios, envilecerá los salarios y los derechos
de los trabajadores y aumentará los impuestos a los sectores populares,
mientras se reducen los de los monopolios y las transnacionales.
EL TLC lesionará el desarrollo, la salud pública y la seguridad
alimentaria de los países andinos. No podemos aceptar las pretensiones de
los EE.UU. que restringen nuestra capacidad de proteger al agro y a la
industria de nuestros países, frente a los descomunales subsidios que les
mantiene a sus productores. Los servicios (banca, salud,
telecomunicaciones, educación, etc.) serán acaparados por los monopolios
estadounidenses. Se endurecerán las normas de propiedad intelectual,
fortaleciendo los privilegios de las transnacionales farmacéuticas y se
encarecerán los medicamentos y agroquímicos. El TLC arrebatará los
recursos biogenéticos y los conocimientos tradicionales indígenas de
nuestros pueblos. El sistema de justicia nacional se perderá por el
establecimiento del mecanismo de solución de controversias del TLC.
Nuestros países deben garantizar la promoción de sectores estratégicos y
sensibles para nuestros pueblos, así como la promoción y resguardo de
nuestra diversidad cultural.
Ciudadanos peruanos, bolivianos, ecuatorianos y colombianos: suficientes y
fundadas son las razones para aumentar en cada país la resistencia civil
en la defensa de los intereses nacionales y regionales y el rechazo al TLC
Andino con Estados Unidos. Debemos incrementar los esfuerzos por coordinar
la oposición al tratado. Cuenten con que nosotros, como parlamentarios,
jugaremos el papel consecuentemente democrático y patriótico que nos
corresponde en la lucha por defender los intereses nacionales impulsando
una adecuada integración basada en un fuerte desarrollo nacional.

Cartagena, septiembre 22 de 2005

POR COLOMBIA

Carlos Gaviria, Jorge Enrique Robledo, Luis Carlos Avellaneda, Antonio
Javier Peñalosa, Efrén Tarapués, Wilson Borja, Venus Albeiro Silva,
Alexander López, Jesús Bernal, Germán Navas Talero, Lorenzo Almendra,
Antonio Navarro Wolf, Gustavo Petro, María Isabel Urrutia

POR ECUADOR

Luis Villacís, Xavier Cojilema, Julio González, Estuardo Remache, Antonio
Posso, Ernesto Pazmiño Granizo, Jorge Guamán, Sandra Palacios, Ricardo
Ulcuango, Domingo Tanguila, Carmina Ledesma, Miguel López, Edgar Ortiz,
Miriam Garcés, Marco Morillo.

POR PERÚ

Javier Diez Canseco

POR BOLIVIA

José Bailaba Parapaino, Alejandro Zapata, Antonio Peredo, David Mejia
Gareca, Efraín Mamani, Manuel Morales Dávila, Policarpio Castañeta Yujra,
Eduardo Berdeja, Dionicio Núñez, Lucia Mayta, Isabel Ortega, Germàn
Ixiamas, Edmundo Novillo, Martha Andia, Haydee Velásquez, Alberto
Aguilar, Germàn Choquehuanca
Gustavo Torrico, Rosendo Copa, Rosendo Flores, Florencio Mamani, Bonifaz
Bellido, Carlos Sandy.

CARTAGENA, SEPTIEMBRE 21 DE 2005

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