Perú: TLC, dumping y principios

Perú: TLC, dumping y principios

6-11-2008

Según el artículo 63 de la Constitución, “Si otro país o países adoptan medidas proteccionistas o discriminatorias que perjudiquen al interés nacional, el Estado puede, en defensa de éste, adoptar medidas análogas”

Este precepto obliga a evitar que las importaciones subvaluadas en sus países de origen (dumping), sobre todo vía subsidios abiertos y encubiertos, hagan injusta “competencia” y finalmente quiebren la producción nacional.

Así invocó el agro, principistamente, durante la “negociación” del APC-TLC con Estados Unidos.

Sin embargo, primero el gobierno de Alejandro Toledo y luego el de Alan García, obsesionados por imponer como sea ese compromiso sin equidad, “ignoraron” minuciosamente tal precepto y el Acuerdo Nacional, contando con el cándido y suicida apoyo de la gran industria y el comercio.

No han pasado ni dos años de ese capítulo infame de nuestra historia y hoy la situación se ha invertido. Pues mientras el agro respira momentáneamente aliviado por la disparada de los precios internacionales de los alimentos que importamos, el Comité Textil de la Sociedad Nacional de Industrias y la Unión Nacional de Empresarios Textiles (Gamarra) han puesto el grito en el cielo ante la inminencia del TLC con China, por lo mismo que antes reclamaba el agro frente a la amenaza norteamericana.

Es que los menores costos y precios artificiales de las prendas chinas, pueden acabar en un santiamén con la industria textil del país que desde los tiempos de Caral y Paracas produce los mejores algodones y tejidos del mundo, dejando sin empleo e ingreso a varios miles de trabajadores involucrados en la cadena agricultura-textilería- confecciones.

Para vislumbrar tal riesgo, aun sin TLC con China, basta mencionar que la reciente duplicación de las importaciones de hilados de algodón también ostensiblemente subvaluados de la India, ha derrumbado los precios de la fibra nacional, además de paralizar a varias desmotadoras e hilanderías.

De este modo, por falta de coherencia en los principios de nuestros industriales frente a cualquier forma de competencia externa desleal, venga de donde venga, el Perú puede convertirse en un país que sólo importa desempleo y exporta maquila o ensamblaje de insumos foráneos con “cholo barato”, a cambio de baratijas que únicamente engordarán a los mercaderes sin patria y los gobernantes que no aprenden nada de la crisis internacional.

Ante casos como éste, el agro y la industria siempre deberían actuar juntos, con base en principios, no sólo en intereses.

source: La Primera